Nuevos pesticidas supuestamente “amigables” siguen dañando a las abejas

17-08-2018

Reduce las colonias de abejas a la mitad.

Por: Luis Moctezuma

Las abejas son seres muy importantes para la polinización de diversos cultivos. Su distribución a lo largo del planeta ha cambiado en los últimos años y los pesticidas han sido señalados en distintas ocasiones como los culpables. Apenas en abril de este año la Unión Europea decidió prohibir el uso de algunos pesticidas basados en neonicotinoides para su uso al aire libre.

Una de las alternativas que surgió a sustancias como clotianidina, imidacloprid y tiametoxam fueron los pesticidas basados en sulfoximina. Esta sustancia es relativamente nueva para el control de plagas y no existe una regulación tan exigente sobre ella como pasa con los neonicotinoides; sin embargo, parece que también tiene efectos negativos en las poblaciones de abejas.

¿Nueva solución mismos resultados?

Se sabe poco sobre los pesticidas basados en sulfoximina ya que son relativamente nuevos. Un grupo de investigadores de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Royal Holloway de Londres decidió estudiar sus efectos a largo plazo. Los resultados se publicaron en la revista científica Nature.

Los estudios se realizaron sobre abejorros de la especie Bombus terrestris. Para realizarlo se capturó a reinas de la especie para producir colonias experimentales. A los abejorros se les expuso a flores que habían sido sembradas con los pesticidas a evaluar: 5 microgramos por decímetro cúbico. Posteriormente se expuso a una parte de ellas a las flores que crecieron con el pesticida y a otra a flores sin él.

Este tipo de pesticidas se irriga en las semillas antes de sembrarse. Así, cuando crezcan este seguirá presente en la flor y llegará al polen que tiene contacto con los insectos polinizadores. Los efectos de este polen sobre los abejorros del experimento se notaron a largo plazo.

Lo que observaron los investigadores es que a largo plazo había cada vez menos abejorros de las colonias expuestas a pesticidas. Como resultado de su uso, la fertilidad disminuyó en los polinizadores. La exposición a cultivos con pesticida fue de únicamente dos semanas, posteriormente se les dejó libres de estas sustancias. Rápidamente se notó la diferencia en las colonias. Entre la segunda y tercera semana ya había una diferencia notable entre la cantidad de obreras de las colonias libres de pesticidas y las que sí fueron expuestas.

La diferencia fue notoria en la proporción de las crías en generaciones posteriores. La proporción de machos en cada colonia se mantuvo en niveles similares las primeras tres semanas de observación. A partir de la quinta semana, la cantidad de machos en las colonias sin tratamiento con pesticidas seguía creciendo, mientras que las que sí fueron expuestas a pesticidas se reducían significativamente. Para la semana 12 los machos de las colonias bajo influencia de sulfoximina seguían igual que al principio, mientras que en las libres de esta sustancia habían incrementado casi 5 veces.

Un pesticida nuevo sobre el que no se tiene alerta

Los efectos de los neonicotinoides ya están documentados. El conocimiento de lo que provocan estas sustancias ha provocado legislaciones que restringen su uso; sin embargo, no pasa lo mismo en el caso de otros químicos más novedosos como sulfoximina. El mantener los cultivos libres de plagas seguirá perjudicando a otras especies que tienen un impacto positivo sobre ellos, como las abejas.

La sulfoximina ya está permitida en distintos países. China, Australia y Canadá ya tienen regulado este químico. La Unión Europea aún está en proceso para evaluarlo, algunos países de esta región ya lo utilizan. Al tratarse de una sustancia nueva se sabe poco sobre sus efectos a largo plazo; sin embargo, el estudio publicado en Nature muestra que quizá la diferencia con aquellas sustancias sobre las que se sabe más sea mínima.

Sobre los neonicotinoides se conocen los efectos gracias al amplio estudio que hay sobre ellos. El caso de la sulfoximina es distinto. Antes de masificar su uso habría que hacer más pruebas. De otra forma podríamos estar encontrando una solución con resultados iguales o quizá más devastadores para las abejas a largo plazo.


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