Crédito: Texas A&M University

Científicos proponen granjas solares y eólicas para que llueva en el Sahara

13-09-2018

¿Te imaginas un Sahara verde?

Por: Luis Moctezuma


De 1920 a 2018 el desierto más grande del mundo creció 10%. Un equipo internacional de investigadores propone un modelo para incrementar la lluvia en el desierto de Sahara a través de energía renovable. Para estos investigadores de origen estadounidense, chino e italiano, una de las propuestas para mitigar el calentamiento global también ayudaría a repoblar algunas zonas de este desierto con vegetación. Los resultados aparecieron recientemente en la revista Science.

Energía y lluvia, la clave de la propuesta

Para el grupo de investigadores liderado por Yan Li, del Departamento de de Ciencias Atmosféricas y Oceanográficas de la Universidad de Maryland, la clave está en las energías renovables. Los estudios previos sobre fuentes alternativas de energía como el viento o el sol se han centrado en su capacidad para reducir los gases de efecto invernadero. El documento que aparece en la revista Science menciona otros efectos de las energías renovables.

Las condiciones climáticas se ven alteradas más allá de la presencia de gases nocivos. La instalación de grandes sistemas de generación de energía eólica y solar tendría un impacto mucho más grande en la región, al menos eso es lo que muestra el modelo del equipo de investigadores. Factores como la temperatura y la precipitación pluvial también se modificarían ante la presencia de huertas solares y centrales eólicas.

La región que se vería beneficiada, según el estudio, es el Sahel, una franja que se encuentra al sur del Sahara y atraviesa naciones como Mali, Nigeria o Sudán, entre otras. Con la presencia del centro de generación de energía eólica y solar, las condiciones climáticas mejorarían para esta región, lo que traería como resultado una mayor presencia de vegetación, y, a largo plazo, una reactivación de la vida en la región.

Humedad y calor, las variables que harían reverdecer al Sahel

Dentro del modelo climático diseñado para la investigación aparecieron datos alentadores. La simulación incluyó mediciones de la influencia de plantas generadoras de energía eléctrica solar y eólica por separado y en conjunto. El resultado con mayor impacto aparecía al combinarlos. Tanto la intensidad como el área de acción de las precipitaciones aumentaba en este último caso, por su parte, la temperatura era muy similar tanto en presencia de centrales eólicas como de ambos tipos.

El sistema amplio de generadores de energía aumentaría la temperatura, aunque la distribución sería más equitativa. Principalmente la presencia de generadores eólicos sería benéfica en este sentido. Con la presencia de turbinas, el aire de distintas alturas se mezclaría con mayor facilidad, principalmente durante la noche. Esto crearía condiciones más estables para el clima de la región.

Las cifras son claras, más calor y más agua. Como parte de los resultados se mostró una elevación de temperatura de entre +2.36 y +1.85 grados Kelvin. Esto parecería grave tratándose de una región normalmente caliente pero la buena noticia aparece al ver los resultados sobre humedad. El modelo climático que se usó en la investigación da como resultado +0.25 milímetros de precipitación por día. Puede parecer poco, pero la precipitación normal en el Sahel es de 0.24 milímetros por día; habría casi el doble de humedad en la región.

Un desierto que, por ahora, seguirá seco

La propuesta de Yan Li y su equipo de investigadores es alentadora; sin embargo, por ahora, eso sólo eso: una propuesta. Una instalación masiva de centrales eólicas y huertas solares no es un proyecto que por ahora tenga lugar en las discusiones políticas de la región. Una mejora en las condiciones climáticas vendría bien para un continente con problemas sociales como pobreza extrema, migración, cacería ilegal y muchos otros. Por ahora, al menos en los cálculos el Sahara tiene la posibilidad de reverdecer.

También te puede interesar: