El hoyo de la capa de ozono, tomado el 1 de Octubre 2016 Crédito: NASA Earth Observatory

16 de septiembre, Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono

17-09-2018

Todo lo que tienes que saber sobre nuestro escudo protector

Por: Alejandra Almed


¿Qué es la capa de ozono?

El ozono es un gas activo que reacciona fácilmente con otras sustancias. Cada molécula de ozono esta conformada por tres átomos de oxígeno, su fórmula química es O3. Esta sustancia se encuentra muy limitada en la atmósfera, representa una parte por cada millón de todas las moléculas suspendidas ahí; por esta misma razón, para medir la cantidad de ozono se utiliza una medida especial, la unidad Dobson (DU).

     Si se comprimiera todo el ozono en una columna a una presión y temperatura estándar (1atm- 0ºC), el espesor de esa columna sería de 0.01 mm de espesor, lo que es igual a 1 unidad DU; si por el contrario se formara un espesor de ozono de 3mm, se tendrían 300 DU.

En la atmosfera existe una área con mayor concentración de ozono, la capa de ozono. Esta capa se encuentra a unos 15 a 30 km, en la estratosfera. El ozono es un gas tóxico, que si estuviera en la superficie sería muy dañino para todos los seres vivos, pero como se encuentra muy alto en la atmosfera actúa como positivo para nosotros, como un escudo protector que interviene con la nociva radiación UV que emite el sol y resguarda a todas las formas de vida en la Tierra.

     Los rayos UV destruyen y crean el ozono. Cuando las moléculas de oxigeno se ven sometidas a las altas cantidades de energía de los rayos UV se destruyen en moléculas de dioxígeno (O2) y oxigeno común (O); las moléculas de 02, al ser sumamente inestables  vuelven a unirse con una molécula de O y vuelven a formar ozono. Así es como se genera un equilibrio y el ozono actúa como filtro para no dejar pasar los rayos UV.  

     Si por el contrario los rayos UV incidieran sobre la superficie sin ningún tipo de filtro podría ser perjudicial para la vida terrestre. 

El daño a la capa de ozono

A mediados de la década de los 70`s algunos científicos se dieron cuenta que la capa de ozono estaba siendo amenazada por la acumulación de ciertos gases. Más adelante, los científicos descubrieron que efectivamente se había creado el llamado “agujero de ozono” sobre la Antártida.

     Las principales causas de este debilitamiento fueron los productos químicos artificiales que contenían halógeno; los más comunes eran los clorofluorocarbonos (CFC`s) que en esas épocas eran utilizados ampliamente para miles de productos, como en los sistemas de aire acondicionado, refrigeradores o los aerosoles.

     Los gases HFC Y CFC son muy estables en la atmósfera debido a que son inflamables y por su bajo grado de toxicidad. Esta característica les otorgó una larga vida en la atmósfera y les siguen permitiendo destruir las moléculas de ozono.

     El agujero de ozono se forma cada primavera en el polo sur y permite el paso de la radiación ultravioleta. El área del agujero se determina a partir de un mapa de columna total de ozono, según la NASA. Se calcula a partir de un valor constante de 220 UD, pues no se han encontrado valores menores de esta cantidad en las áreas de la Antártida anteriores a 1979.

Consecuencias del agujero de ozono

Según la comunidad científica, si el debilitamiento de la capa de ozono sigue avanzando sería perjudicial para la vida en la Tierra. Al no crear el filtro protector, las radiaciones UV-B  lograrían llegar a la superficie ocasionando serias consecuencias para todos los seres vivos del planeta; desde la infertilidad de la tierra, hasta daños severos en la salud de las personas.

     Para el humano estás consecuencias se traducirían en daños en la piel, como cáncer de piel, melanoma maligno, inclusive cataratas por la exposición de los rayos solares y en algunos casos la ceguera. Se ha demostrado también que una alta exposición al sol puede debilitar el sistema inmunológico.

     De igual manera, nuestros océanos quedarían expuestos, lo que dañaría las algas, crustáceos y otras especies que son base en la cadena alimenticia; esto automáticamente causaría la reducción de la vida marina y amenazaría nuestro propio suministro de alimento.

     Las plantas también resultarían afectadas, por lo que habría una reducción de cultivos y sobre todo una amenaza a la base de todos los ecosistemas de la tierra.

El Protocolo de Montreal

En el año de 1985 un grupo de científicos comandado por Joe Farman, Brian Gardner y Jon Shanklin, dio a conocer el resultado de un estudio en la Antártida, en el cual aseguraban que la capa de ozono se había reducido aproximadamente en un 50% en esta región de la Tierra, fenómeno que denominaron agujero de ozono.

     Esta confirmación impulsó a la comunidad a tomar medidas extremas, que se formalizaron en el Convenio de Viene sobre la Protección de la Capa de Ozono, que fue firmado por 28 países el 22 de marzo de 1985.

     Posteriormente,  el 16 de septiembre del año de 1987, un gran número de países firmaron el Protocolo de Montreal. Ahí se proponían reducir a la mitad la producción de gases clorofluorocarbonos, así como el consumo de productos que generaran, en un período de 10 años.

     Este Protocolo obedece a un conjunto de tareas para disminuir gradualmente, hasta el punto de eliminar por completo, las sustancias destructoras del ozono. Desde el inicio, el Protocolo logró cumplir sus objetivos y a través de los años que siguieron se ha evitado un acelerado agotamiento de la capa de ozono. Una investigación reciente ha demostrado que el agujero ha disminuido considerablemente desde el año 2000.

     En el 2003 el ex secretario general de la Asamblea Nacional, Kofi Annan, declaró, en vista del progreso del marco del Protocolo que “tal vez el acuerdo internacional más exitoso hasta la fecha ha sido el Protocolo de Montreal”.

Día internacional de la preservación de la capa de ozono

En 1994 se proclamó el 16 de septiembre como Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. Por lo que ese día la Asamblea General de las Naciones Unidas hace un llamado a todas las autoridades a dedicar y promocionar actividades en pro de la conservación de la capa de ozono.

     Las evidencias científicas apuntan a que el agujero de ozono aún esta lejos de su total recuperación, pero si existe el total compromiso de acatar todas las obligaciones del Protocolo de Montreal, por parte de todos los países, puede haber un avance significativo para el año 2050.

     Aunque hemos avanzado bastante gracias al Protocolo de Montreal y sus debidas actualizaciones, como lo es la Enmienda de Kigali, que regula nuevas medidas de control para reducir el uso de gases de hidrofluorocarbonos en la actualidad, aún falta bastante camino por recorrer.

La mejor noticia es que todos podemos contribuir a la preservación de la capa de ozono. La próxima vez que compres algo, recuerda que debe ser libre de HFCs y que te asegures que sea “amigable con la capa de ozono”. Así que si tú no eres una roca y sí te beneficias de la capa de ozono para que no te lleguen las radiaciones solares, pues entonces también es responsabilidad tuya ayudar a conservar nuestro único escudo protector.

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