Representación de artista de New Horizons en los confines de nuestro sistema solar. Crédito: NASA / APL / SwRI

Una pared de hidrógeno rodea nuestro sistema solar

13-08-2018

Nunca es suficiente cuando de nuestro vecindario cósmico se trata.

Por: Luis Moctezuma

 

Desde su partida en enero de 2006, New Horizons ha tenido el objetivo de observar las partes más alejadas de nuestro sistema solar. Ya ha enviado imágenes de los confines de nuestra región en la galaxia como el planeta enano Plutón y los asteroides del Cinturón de Kuiper. Ahora también ha confirmado con mucha mayor precisión algo que se había percibido desde hace décadas: la pared de hidrógeno que cubre a nuestro sistema solar.

Observación ultravioleta

La clave para encontrar el hidrógeno fue Alice. Se trata de un espectrógrafo ultravioleta en la nave New Horizons. Lo que hace este espectrómetro es separar la luz en distintas longitudes de onda para analizarlas por separado. Su funcionamiento es similar al de un prisma. Tiene dos modos de funcionamiento: “airglow” y “occultation”. El primero mide las emisiones de constituyentes atmosféricos y la segunda se activa para observar la luz que está detrás de estos mismos.

            Alice realiza escaneos regulares siguiendo el flujo de los átomos de hidrógeno interestelar. Observa dos direcciones de este flujo, lo que se describe como “corriente arriba” y “corriente abajo”. Su información coincide con la que hace tres décadas envió la misión Voyager con una mayor exactitud; se redujo el brillo en un factor de 2.4.

            Gracias a la tecnología ultravioleta fue detectada la presencia del hidrógeno en los bordes de nuestro sistema planetario. Ya desde los viajes de las sondas Voyager se había notado este detalle. New Horizons llegó con un equipo mucho más sofisticado para confirmar que ahí estaba ese borde sobre el que se tenía idea de su existencia. En el futuro New Horizons seguirá haciendo mediciones para conocer mejor este fenómeno.

¿Por qué habría una pared de hidrógeno?

Lo que podría parecer resultado de una dispersión del hidrógeno de la luz solar es algo más complicado. Más allá de Plutón, donde nuestro sistema solar termina, es el límite para los vientos solares. En esa región de la galaxia se encuentran los vientos interestelares y ese contacto forma eso a lo que nosotros le encontramos forma de pared.

          No existe una frontera en el sentido estricto de la palabra. El borde de nuestro sistema solar se reconoce por el choque de vientos que salen y los que llegan de fuera. En ese punto donde se agotan los vientos solares se forma una barrera en que la materia interestelar se acumula. Entre ella hay mucho hidrógeno, que es lo que observó New Horizons y en su momento también lo hizo la misión Voyager.

         Podemos imaginar a nuestro sistema solar como una burbuja. En nuestro caso no hay una capa jabonosa y brillante sino muchos átomos de hidrógeno que delimitan los alcances de nuestra estrella amarilla. Los resultados de esta investigación aparecieron en la revista científica Advancing Earth and Space Science y no se asumen como definitivos.

 ¿Otra explicación?

La causa de esta pared de hidrógeno podría ser distinta. Aunque el choque de vientos y el reacomodo de la materia a que esto lleva es una explicación consistente, no se descartan otras posibilidades. Desde el mismo documento que expone los resultados de la observación de Alice se plantea otra posibilidad.

            La capa de hidrógeno podría estar más allá del punto de choque entre los vientos del sistema solar y los externos. Las futuras observaciones de New Horizons ayudarán a comprenderlo. Se calcula que aún quedan entre 15 y 20 años en que Alice seguirá funcionando. En este tiempo el espectrómetro podrá enviarnos nueva información sobre nuestra frontera en la galaxia.

 

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