NASA/JPL

Tras 11 años en el espacio, Dawn está a punto de culminar su misión en el cinturón de asteroides

27-09-2018

La primera nave en visitar -y orbitar- dos mundos extraterrestres, está a punto de morir :`(

Por: Antonio Medina

 

Siempre es triste saber que una misión espacial está llegando a su fin. Lo vivimos en abril de este año cuando la sonda espacial de la NASA, Cassini, se estrelló en la superficie de Saturno y se despidió de un viaje que duró casi 2 décadas por el gigante gaseoso. Ahora estamos por vivir otro gran final de una de las naves que más datos ha revelado en los últimos años, estamos hablando del orbitador DAWN, la única misión de la NASA al cinturón de asteroides, y la que dentro de muy poco terminará su misión, que lleva realizando por más de 10 años.

El principal objetivo de DAWN era estudiar los dos cuerpos de mayor extensión en el cinturón de asteroides, Ceres y Vesta (juntos conforman el 45% de la masa del cinturón). Fue lanzada el 27 septiembre del año 2007 y se espera que durante los últimos días de septiembre y la primera mitad de octubre, esta nave finalmente se quede sin combustible y le sea imposible volver a comunicarse con la Tierra.

Grandes hallazgos

Durante 11 años, DAWN develó los secretos de la formación de nuestro sistema solar, pues tanto Ceres como Vesta cuentan con alrededor de 4,500 millones de años de edad, tan solo cien millones de años menos que nuestro Sol y se cree que son restos que a la creación del sistema solar, no pudieron fundirse con más cuerpos para formar otro planeta, esto debido a la fuerza de gravedad tan grande que posee Júpiter.

A lo largo de su viaje, descubrimos que Vesta es un protoplaneta de tipo rocoso, mientras que Ceres es un planeta enano helado en donde se han encontrado vestigios de compuestos orgánicos, aunque no se ha podido determinar si estos fueron formados por procesos biológicos como en nuestro planeta. 

A partir de estos descubrimientos se han formado teorías acerca de que no solamente las lunas heladas como Encélado y Europa, han tenido océanos a lo largo de su vida, sino que también habrían podido existir en planetas enanos como Ceres, en el cual se piensa, que incluso hoy en día podría contener el vital líquido bajo su superficie.

A pesar de que tanto el sistema de propulsión de iones, como el motor de hidrazina se encuentran en buen estado, el combustible se terminará y hará imposible seguir controlando a DAWN. Aunque previo a que esto suceda, los encargados de la misión colocaron el orbitador justo donde lo querían, oribtando alrededor de Ceres, en una trayectoria que varía entre los 4,000 y los 35 kilómetros de su superficie y donde se quedará por un período de al menos 20 años, aunque podría incluso llegar a más de 50.

Esto debido a que la oficina de protección planetaria de la NASA, que intenta prevenir la contaminación de otros mundos por microbios provenientes de la Tierra, considera que dos décadas deberían ser tiempo suficiente para que la agencia realice otra misión a Ceres. Una nueva sonda podría buscar signos de vida sin la preocupación de la contaminación de microbios terrestres que se adhirieran a Dawn a la hora de estrellarse contra el cuerpo celeste. 

Así que no nos queda nada más que agradecer por todos los descubrimientos que realizó esta misión y que siguen ayudando a comprender no solo los inicios de nuestro sistema solar, sino todos los enigmáticos mundos que se hospedan en sus confines. 

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