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Impresión artística de una estrella enana blanca en proceso de solidificación. Crédito: Universidad de Warwick / Mark Garlick

Encuentran una enana blanca cristalizada

12-01-2019

Algún día, nuestro Sol se convertirá en una enorme bola de cristal después de morir...

Por: Luis Moctezuma

 

Retrasar el envejecimiento es una de las obsesiones más antiguas del ser humano. Una investigación aparecida recientemente en la revista Nature muestra que los seres humanos no somos los únicos que han encontrado una forma de detener el paso del tiempo. Gracias a los datos del satélite Gaia se ha confirmado que las estrellas llegan a cristalizarse y así se conservan por más tiempo.

Una enana blanca a 100 parsecs de distancia

Las enanas blancas son una de las formas finales de las estrellas. Cuando el astro agota su combustible nuclear se convierte en una de ellas. Este es el destino del 95% de las estrellas que se conocen, incluido nuestro sol (según las previsiones actuales). Las enanas blancas que se pueden detectar en este momento cuentan una parte importante de la historia del sistema solar.

Antes de la misión Gaia se conocían apenas entre 100 y 200 enanas blancas. Gracias al escaneo que ha hecho del cielo este satélite europeo se tiene registro de 200 mil. Partiendo de los datos que ofrece Gaia se eligieron 15 mil candidatas a enana blanca. El equipo de investigadores tuvo colaboradores de las universidades de Coventry en Reino Unido, Norte de Carolina en Estados Unidos y Montreal en Canadá.

El artículo publicado por Nature se centra en una enana blanca localizada a una distancia de 100 parsecs, equivalentes a 326 años luz. En él se describe la composición de esta enana blanca que pasó al estado sólido; así como el agua o el vapor pueden convertirse en hielo, el núcleo de esta estrella muerta se convirtió en materia sólida al bajar la temperatura cuando su energía nuclear se agotó.

Un cadáver con distintos materiales

Los investigadores notaron que en algunas de las enanas blancas aparecían diferentes masas con edades distintas. Esto los llevó a pensar que las estrellas encontraron una forma de desacelerar su proceso de enfriamiento. De esta forma tardarían más en envejecer.

Los datos mostraron que había enanas blancas que habían retrasado su enfriamiento hasta 2 mil millones de años. Este período equivale a 15% de la edad de la vía láctea. Desde hace medio siglo se predijo que habría enanas blancas con variación en color y luminosidad provocado por la cristalización. Ahora, gracias a los datos de Gaia tenemos la confirmación.

La presión en el núcleo de la enana blanca provoca que los átomos se condensen a grandes densidades. Al interior de la estrella se alcanzan 100 millones de gramos por cm3. Los iones de hierro y oxígeno no degenerados conservan una cantidad latente de calor y retrasan el proceso de enfriamiento por miles de millones de años. Finalmente, cuando el núcleo se baja su temperatura 10 millones de grados se cristaliza.

Dentro de 10 mil millones de años el sol se convertirá en una enana blanca cristalizada. Ahora tenemos datos que confirman lo que se había pensado teóricamente hace algunas décadas; las estrellas logran conservarse por mucho tiempo cuando han gastado su energía nuclear. Mientas ese momento llega para nuestro sol tendremos tiempo para estudiar y comprender lo que pasó con estas estrellas antiguas que el satélite Gaia registró ya como cadáveres de cristal.

 

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