Una gran luna orbita el planeta Kepler 1625b. ILUSTRACIÓN DE DAN DURDA.

Encuentran a la que podría ser la primera exoluna

04-10-2018

Un mundo del tamaño de Neptuno podría estar orbitando un planeta gigante muy, muy lejos de nosotros.

Por: Luis Moctezuma


Fuera del sistema solar existe una cantidad inimaginable de cuerpos celestes por descubrir. Este 3 de octubre la revista Science Advances publicó el resultado de una investigación que muestra evidencias sobre lo que podría ser la primera luna conocida fuera de nuestro sistema solar. Al parecer sigue a Kepler-1625b, un gigante gaseoso mayor a Júpiter ubicado en la constelación del Cisne, a 8 mil años luz de la Tierra.

Aunque en las últimas décadas han aparecido muchos planetas nuevos en nuestros registros espaciales, las lunas son mucho más difíciles de atrapar. Los archivos de la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA) reconocen 3,791 exoplanetas. 2,327 de ellos fueron descubiertos por el telescopio espacial Kepler. Este mismo instrumento de observación que viaja fuera de la Tierra fue clave para encontrar a lo que ahora parece ser el primer satélite en los registros humanos fuera de nuestro sistema solar.

¿Qué hace difícil encontrar una luna?

Es difícil predecir lo que ocurre en otros puntos del espacio, pero en nuestra región del universo es común la existencia de satélites. Dentro del sistema solar se conocen más de 200 satélites que orbitan los apenas 8 planetas. La presencia de satélites es algo común; sin embargo, no es tan fácil detectarlas debido a sus dimensiones menores a los planetas.

La forma en que estos llegaron a su posición actual es diversa. Algunos se formaron con materia que quedó dispersa alrededor de un planeta después de su formación. Otros fueron atrapados por la gravedad de un cuerpo de mayor tamaño. En algunos casos surgieron por una colisión que desprendió fragmentos que se convirtieron en satélites. Aunque hay satélites de muy diversos tamaños, siempre son menores al planeta que siguen y eso complica la tarea de encontrarlos.

El primero en detectarlo fue el telescopio espacial Kepler; sin embargo, los datos más importantes para este descubrimiento vinieron de otro instrumento que mira el espacio. El Telescopio espacial Hubble fue una pieza clave en el estudio de lo que parece ser el satélite de Kepler-1625b. Su precisión es 4 veces mayor a la de Kepler.

2018 sirvió para la recopilación de datos sin ser suficiente para obtener una confirmación completa. Para recopilar datos del posible satélite Alex Teachey y David M. Kippling, los firmantes del artículo publicado por Science Advances, contaron con 40 horas del telescopio espacial Hubble, el cual tiene una gran demanda.

Algo que jugó en contra fue el tiempo. El periodo que tarda Kepler-1625b en dar la vuelta alrededor de su estrella es similar al de nuestro planeta debido a su corta distancia respecto a ella. Con un movimiento de un año hay poco tiempo para tomar medidas y en esta ocasión no fue suficiente. Los astrónomos esperarán a 2019 para continuar con sus observaciones y ya buscan nuevamente tiempo de observación en el Hubble.

¿Cómo encontrar a una luna en el espacio?

La forma de encontrar un planeta lejos de nuestro sistema solar depende de su posición respecto a su estrella. Cuando pasa enfrente se produce una sombra que los telescopios registran y a partir de ella se hacen mediciones. Para encontrar una luna este proceso es todavía más complicado. En este caso ayudó el gran tamaño que parece tener este satélite: comparable con el de Neptuno.

Se tiene registro de dos objetos que se mueven cerca entre sí mientras pasaban frente a sus estrella. Por la forma del desplazamiento se deduce que uno gira en torno al otro y esto lo convertiría en su satélite. Aún es pronto para confirmarlo ya que no se cuenta con tiempo suficiente de observación. Incluso los investigadores que firman el artículo sugieren guardar cautela.

En 2019 continuarán las mediciones. Aún no se confirma si se continuará usando el Hubble, ya que este telescopio espacial tiene muchas solicitudes. Sea mediante él o con otro dispositivo, el par de astrónomos del Departamento de Astronomía de la Universidad de Columbia en Nueva York continuarán con su investigación.

Quizá estemos frente a la primera luna fuera de nuestro sistema solar, quizá se trate de otro cuerpo que obligaría a pensar en nuevas hipótesis. Algunos sugieren un planeta binario por las dimensiones de ambos cuerpos. Aún es pronto para hacer afirmaciones, lo que sí sabemos es que en algún punto de la constelación del Cisne hay algo nuevo que no es otro planeta como los que ya ha rastreado antes el telescopio espacial Kepler. El próximo año despejaremos algunas dudas y seguramente habrá muchas nuevas.

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