Museo de Historia Natural de Denmark

ADN de momias describe las primeras migraciones americanas

10-11-2018

La 'Momia de la Cueva del Espíritu', de 10,600 años de edad, está relacionada con una tribu de nativos americanos en Nevada.

Por: Luis Moctezuma

Alrededor del mundo se conservan algunos cuerpos momificados que nos dan acceso al pasado de nuestra especie. Aunque las más famosas sean las de los faraones egipcios, el continente americano tiene una gran colección de cuerpos que lograron preservarse evadiendo la descomposición. Entre estos se encuentra la momia natural más antigua del mundo.

Gracias a que los cuerpos se han conservado en buenas condiciones fue posible realizar análisis genéticos. Los resultados fueron publicados por la revista Science.  Para esto se tomó material de 15 momias americanas, entre ellas la de la cueva del Espíritu en Nevada, Estados Unidos, que llevaba algunos años en una disputa legal entre quienes querían conservarla en un museo y un grupo de nativos americanos que deseaban despedirla como uno de los suyos.

¿Quiénes fueron los ancestros americanos?

La momia de la cueva del Espíritu fue descubierta en 1940 y desde entonces se le exhibió como una pieza de museo. En la década de los 90 del siglo pasado, se le realizó un análisis de sus cabellos que le adjudicó 10,600 años de antigüedad. No sólo se ganó el título de la momia natural más antigua del mundo, además pasó a formar parte de una batalla legal.

Durante 2 décadas de disputa legal por la momia, los shoshones y paiutes lograron que se reconociera a la momia de la cueva del Espíritu como uno de los suyos. La causa fue el análisis genético que demostró su relación con estos nativos americanos. Este formó parte de un estudio de 15 momias realizado por casi 50 científicos internacionales. El autor principal fue el mexicano Víctor Moreno Mayar de la Universidad de Copenhague.

Además de reconocer a la momia más antigua del mundo como pariente de los nativos norteamericanos mostró una versión diferente sobre la forma en que se pobló América. La teoría más aceptada dice que el ser humano llegó a nuestro continente desde Asia por el estrecho de Bering en la última glaciación. Posteriormente migró hacia el sur hasta cubrir todo el territorio americano. En todo ese tiempo debieron aparecer variaciones genéticas pero los resultados muestran que fue mucho más rápido de lo que se pensaba.

Nuestra especie se dispersó rápidamente por América pero el norte del continente no fue la única puerta de entrada. Uno de los hallazgos más sorprendentes es la presencia de genes australasios en momias de hace 10,400 años. Sobre estos surgen nuevas dudas, ¿cómo llegaron habitantes de las islas del pacífico sur a América? La tecnología para navegación polinesia surgió apenas hace 3,000 años.

La cueva Sumidouro en Lagoa Santa, Brasil, ofreció el material genético que crea nuevas preguntas sobre el origen de los primeros pobladores americanos. La diferencia de edad con la momia de la cueva del Espíritu es muy poca y se ubican en lugares muy alejados, además de tener variaciones genómicas importantes. Antes de este análisis genético se había considerado una gran similitud entre estas dos momias alejadas geográficamente, ahora sabemos que la herencia australasia marca una diferencia significativa.

El estudio se hizo a partir de material genético de distintos puntos del continente. Desde dientes infantiles con 9,000 años de edad, restos de la Patagonia chilena, hasta una momia relativamente joven con apenas 500 años de antigüedad (conocida como del Aconcagua). La mayoría mostró similitud, aún con distancias de hasta 10,000 kilómetros entre sí. Esto nos dice que nuestra especie pobló el continente a una gran velocidad; sin embargo, queda esa duda sobre la presencia australasia: ¿cómo llegaron habitantes de las islas del pacífico?

Existen distintas teorías sobre la forma en que América fue poblada. La exploración genética es una de las alternativas que apenas se comienzan a explorar. Los shoshones y paiutes ya pueden reconocer a la momia de la cueva del Espíritu como uno de sus ancestros. En general, los americanos podemos asumirnos como parte de una misma rama evolutiva, al menos hasta la mezcla con los genes europeos y africanos al momento de la conquista. Ahora habrá que buscar más pistas sobre nuestra conexión con los habitantes antiguos del pacífico sur.


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